EL PROCESO DEL DUELO DEL
PACIENTE CON PÉRDIDA DE UN OJO, Y PREPARACIÓN PSICOLÓGICA PARA EL USO DE
PRÓTESIS.
Lo
primero que nos plantea la psicología en cuanto a la experiencia de pérdida de
órganos en general, es que el paciente va a atravesar por un proceso de duelo,
que involucra un síndrome con síntomas específicos.
Se
trata de un proceso NORMAL, cuya duración es entre 6 meses y un año. Generalmente a los 2 meses de la pérdida, los
signos y síntomas más agudos suelen ir perdiendo fuerza, pudiendo la persona
adaptarse mejor a la nueva situación (recuperar el sueño, el apetito y el
funcionamiento normal) y por lo tanto aceptar el cambio y la idea de tener una
prótesis.
Las
etapas de este proceso de duelo son las siguientes: (Margaret Mead, )
1.- El Shock: La persona suele
presentar aturdimiento, nudo en la garganta, llanto, desconfianza, negación (no
aceptar la pérdida y buscar medios alternativos para recuperar el ojo),
suspiros, sentido de irrealidad, vacío en el estómago.
2.- Aflicción: Se observa ira,
insomnio, tristeza, agotamiento, debilidad, anorexia (pérdida de apetito y de
peso), anhedonia (desinterés en las actividades placenteras), introversión,
pensamientos obsesivos sobre el estado anterior a la pérdida del ojo,
culpabilidad, (¿que hice mal? ¿por qué a mi? ¿por qué los doctores no me
ayudaron, etc.,) dificultad en el sueño (problemas para dormirse, despertares
repentinos) y para concentrase, y sueños relacionados con la experiencia de la
pérdida.
3.- Negociación En esta etapa la persona comienza a aceptar
la pérdida del ojo, pero busca una compensación que puede ser interna o
externa. Desde una nueva cognición para
reorganizar la experiencia traumática como un aprendizaje y un proceso de
madurez, hasta recompensas materiales concretas como una pensión, o deseos de
mejorar su calidad de vida con nuevas metas y/o adquisiciones. La persona hace planes futuros para continuar
su vida y está dispuesta a hacer cambios, pero todavía no entra en la acción.
4.- Resolución: La persona puede
recordar el pasado con placer, recupera el interés por otras actividades,
establece nuevas relaciones.
Como
es obvio cada etapa de la absorción psicológica del trauma, así como la
preparación para la aplicación de la prótesis, implica necesidades especificas
de intervención.
En
el siguiente cuadro, se explica cómo actuar en cada etapa:
SHOCK
PREOCUPACIÓN
NEGOCIACIÓN
RESOLUCIÓN
El
paciente no acepta ni siquiera la pérdida del ojo. El paciente no escucha ni
acpeta sugerencias
El
paciente está enojado e inmovilizado por la experiencia traumática, pero
reconoce la pérdida del órgano como algo insalvable.
El
paciente está listo para aceptar cambios.
El
paciente ha resuelto la pérdida y está listo para actuar y cambiar.
El
especialista le ofrece empatía y le da un tiempo para que elabore el duelo
El
especialista le ofrece empatía y le da motivación reforzándole su valor, y
fortaleza.
El
especialista le habla sobre las ventajas de la prótesis, dándole motivación
para ver hacia adelante
El
especialista lo felicita, y le propone directamente el procedimiento para la
implantación de la prótesis
A
los 2 meses le ofrece información sobre las ventajas del uso de la prótesis con
folletos, fotos. NO lo presiona y le deja tiempo para que decida
El
especialista le da información verbal sobre las ventajas de la prótesis,
motivándolo a reorganizar su vida y a hacer nuevos planes y proyectos,
El
especialista le habla de los procedimientos, tiempos, costos, etc. de la
implantación de la prótesis.
El
especialista calendariza la intervención protésica.
Cabe
indicar que la empatía, más que una actitud amable, es una habilidad
terapéutica, en la que el especialista se muestra receptivo y sensible a las
necesidades y estado del paciente, permitiéndole expresar sus sentimientos,
condiciones y necesidades, así como respetando su propia explicación de la
pérdida. Ser empático implica no imponer
al paciente ninguna idea, juicio, o valoración.
Pero simultáneamente implica hablarle con la información veraz y
fidedigna.
Para
los casos de pacientes hipersensibles, es conveniente usar la metodología de la
escucha reflexiva y la información a través de folletos. La escucha reflexiva indica dos fases:
escuchar al paciente con atención, mirándole a los ojos con aceptación y después
parafrasear su discurso, con la muletilla “Entiendo... que usted se siente
triste por esta pérdida y que se le hace difícil por ahora aceptarla.”
Otro
aspecto importante a considerar es que, si bien hay un proceso de duelo al
perder cualquier órgano del cuerpo humano, el ojo puede acarrear más
repercusiones en la esfera psicológica, debido a los siguientes factores.
1)
El yo está identificado con la imagen física y en particular con la cara. La
pérdida del ojo por lo tanto puede acarrear una desorganización de la
personalidad, PÉRDIDA DE IDENTIDAD, con deterioro de la autoestima, percepción
de incapacidad permanente, aislamiento social y resentimiento.
2)
El ojo determina muchas de las funciones cerebrales relativas a la percepción
(detección de rasgos, agrupamiento de objetos) y atención. Por lo tanto la persona puede registrar un
periodo de inhabilidad para comprender el exterior y un proceso de
introversión.
Es
importante anotar que para algunos pacientes la pérdida de un ojo, puede
desencadenar un proceso psicopatológico como cuadros de depresión o ansiedad,
en incluso una sintomatología suicida-
La psicopatología del duelo fue desarrollada por Sigmund Freud (Duelo y
melancolía 1917).
En
este caso el duelo se alarga y la persona se establece en un estado de ánimo
deprimido, con desinterés por el mundo externo, autoreproches, autodenigración,
insomnio, productividad inhibida. La persona siente un vacío interno. Por supuesto estos factores pueden
obstaculizar el implante de la prótesis, o incluso que al aplicarse la prótesis
el sujeto no experimente una mejoría anímica.
El
duelo patológico puede desencadenarse por factores internos y externos.
Los
internos son una depresión previa, o trastornos de la personalidad
latentes. Para lo cual será importante
que el especialista recomiende un tratamiento psicológico o psiquiátrico.
Los
factores externos que pueden propiciar el duelo patológico son:
Y
Si la pérdida del órgano fue repentina (por ejemplo, en un accidente
automovilístico)
Y
Si la pérdida del ojo implicó la violencia (asalto, peleas intrafamiliares, o
callejeras)
Y
Si la persona carece de una red social de apoyo, o si además de la pérdida del
ojo, pierde trabajo, o familia, o condición económica.
Y
Si las cogniciones sobre la muerte son aterradoras para el sujeto.
Los
factores coadyuvantes para una pronta rehabilitación y asimilación de la
prótesis son:
a)
Que la persona pudo anticipar la pérdida del ojo (tiempo de preparación)
b)
Si la persona pudo tener los medios y recursos disponibles para luchar hasta el
final por la preservación del órgano
c)
Si contó con los especialistas adecuados y responsables
d)
Si contó con la red social de apoyo (familiar y de amigos) para atravesar por
el proceso de pérdida
e)
Si contó con respaldo espiritual para integrar la pérdida a una nueva condición
existencial
f)
Si cuenta con la motivación para reorganizar su vida, con base en la nueva
condición física.
g)
Si la persona logra comprender la vida como un proceso de pérdidas sucesivas
hasta llegar a la muerte, y entiende a ésta como la culminación de la
realización temporal para realización trascendental.
En
definitiva, la actitud del especialista, es muy importante para el
paciente. Si este se muestra empático y
sensible, será un motor tanto para la recuperación del paciente, incluyendo el
uso y aceptación de la prótesis.
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